1. Introducción: Bienvenidos a la Sanidad del «Futuro» (Donde la Infancia no Existe)
Es verdaderamente conmovedor leer la introducción del nuevo Contrato Programa 2025. Basándose en los «sagrados» principios de la Ley 2/1998 de Salud de Andalucía, el SAS nos vende el mismo humo de siempre, pero con una etiqueta reluciente. Prometen un hito de «eficiencia», «equidad» y «atención personalizada» mientras, con una brillantez burocrática sin precedentes, han logrado el milagro estratégico de 2025: que la pediatría desaparezca del mapa. Mientras se llenan la boca con la «concepción integral de la salud», han diseñado un plan donde, sencillamente, los niños andaluces han dejado de ser una prioridad evaluable para convertirse en un estorbo estadístico.
2. El Juego de «Dónde está la Pediatría»: Un Análisis Terminológico
Si uno se sumerge en las profundidades de los indicadores de Accesibilidad de Atención Primaria (secciones 1.1.1 a 1.1.5), descubrirá un fenómeno paranormal. A pesar de que la ley habla de igualdad efectiva, los genios de la Subdirección Técnica Asesora de Gobierno del Dato parecen haber borrado la tecla «Pediatra» de sus teclados.
Al revisar las «ACLARACIONES» de cada indicador de demora y gestión de citas, la realidad es un «trágala» para la profesión:
- El Ungido (Médico de Familia): En los indicadores 1.1.1 (Tiempo de respuesta), 1.1.2 (Canales externos), 1.1.3 (Agendas), 1.1.4 (Citas externas) y 1.1.5 (Back Office), el texto especifica que la extracción de datos se realiza exclusivamente para el tipo de profesional: «Médico de familia».
- El Espectro (Pediatra): No existen objetivos de demora para nosotros. No hay metas para nuestras agendas ni para nuestro Back Office.
Esto no es un descuido; es un filtro técnico. Para el SAS, la «demora media» en pediatría técnicamente no puede existir si su software solo tiene ojos para el médico de adultos. Si el sistema no te mide, no generas demora; y si no hay demora, la gestión es «excelente». Brillante maquillaje estadístico. Por otra parte un cupo desierto, da lugar a una demora INFINITA (nunca hay citas disponibles) y la media entre cualquier número e infinito es infinito (de matematicas básicas para principantes). Lo suyo por tanto, es excluir es CIENTO de cupos desiertos en pediatria.
3. El «Niño» en el Contrato Programa: Un Ser que solo se Vacuna y va al Dentista
¿Qué es un niño para los arquitectos de este documento? Bajo la perspectiva de «Resultados en Salud» (que solo pesa un 20% frente al 50% de la sagrada Eficiencia), la infancia andaluza se reduce a una unidad de producción estandarizada:
- Indicador 2.2.7: El niño solo existe si tiene dientes para el PADI (Plan de Asistencia Dental Infantil)
- Indicadores 2.4.1 y 2.4.2: El niño es un hombro para pinchar una vacuna a los 2 y 4 años. Si a partir de ahí no se vacuna, no pasa nada.
Desde la óptica de la «Eficiencia», un niño solo es rentable cuando es un procedimiento mecánico (un pinchazo o una consulta dental). La complejidad de una consulta pediátrica, el seguimiento del desarrollo o el manejo de la enfermedad aguda son «ineficiencias» que el SAS prefiere no monitorizar. Para la estrategia de 2025, un niño es un usuario que sólo tiene dientes y cuatro extremidades en las que poner vacunas.
4. El Triángulo de las Bermudas de los Planes Integrales
Es insultante observar el vacío absoluto en las páginas 13 a 26. El SAS debe creer que los problemas crónicos de la infancia se curan con notas de prensa, porque en el Contrato Programa 2025 —que es donde se reparte el dinero y la productividad variable— han desaparecido por completo:
- El Plan Integral de Obesidad Infantil.
- La Atención a la Salud Mental Infantil.
- El Programa de Salud Infantil y del Adolescente.
Estos planes pueden existir en los PowerPoints de la Consejería, pero en el documento que rige la vida de los centros, son fantasmas. Si no hay indicadores, no hay recursos; si no hay recursos, el pediatra puede seguir desbordado atendiendo durante gran parte del año, no solo su cupo, sino una interminable cola de niños que proceden de cupos no atendidos (por permisos incapacidades jamás sustituídas o directamente porque el cupo está desierto y los pacientes mendigan la atención intermitente de otros pediatras, de los servicios de urgencias o de las consultas de medicina de familia, probando fortuna y acumulando incidentes de seguridad. A esto se puede añadir que la ausencia de enfermería pediátrica especializada genera numerosas consultas con el pediatra que la enfermera no especialista no puede, sabe o quiere resolver.
5. La Solidaridad del SAS: No discriminar a los 400.000 «Sin Pediatra»
En un alarde de «equidad territorial» digno de Maquiavélo, el SAS ha encontrado la solución definitiva para el drama de los 400.000 niños sin pediatra asignado en Andalucía.
La lógica es impecable y perversa: si definimos la «Accesibilidad» solo a través del Médico de Familia (como dictan los indicadores 1.1.1 a 1.1.5), el problema de la falta de especialistas desaparece por arte de magia informática. Usted no puede tener déficit de pediatras si su modelo de gestión no reconoce al pediatra como una unidad de medida. Al invisibilizarnos en los objetivos, esos 400.000 niños «huérfanos» dejan de empañar las estadísticas. Es la equidad del silencio: si nadie tiene objetivos de pediatría, nadie es discriminado. Todos son igual de ignorados y los grandes número cuadran.
6. Conclusión: Vacaciones Pagadas y Productividad al 100%
Compañeros, podemos irnos a casa. Según este Contrato Programa, nuestra carga asistencial es irrelevante para la «excelencia en la gestión». Puesto que el SAS ha decidido que no hay obesidad que medir, ni salud mental que vigilar, ni citas pediátricas que gestionar, entendemos que todos recibiremos el 100% de la productividad el próximo año por «misión cumplida».
Total, el éxito ya viene rubricado por la Direccion Gerencia del SAS, que cierra su introducción calificando este plan como una «apuesta ambiciosa por la excelencia». Tan ambiciosa que ha conseguido gestionar la sanidad andaluza eliminando a los niños de la ecuación. Una gestión impecable. Los pediatras —esos fantasmas que aún pasamos consulta— te saludan.
Fuente: https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/el-sas/contrato-programa
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