El año 2025 marca un punto de inflexión histórico en la malnutrición infantil a nivel mundial. Por primera vez, la prevalencia global de obesidad en niños y adolescentes de 5 a 19 años ha superado a la de insuficiencia ponderal (bajo peso). Las cifras son contundentes: un 9,4 % de los niños en este grupo de edad vive con obesidad, frente a un 9,2 % que presenta insuficiencia ponderal, lo que evidencia un cambio alarmante en la crisis nutricional que afecta a la infancia.
Esta tendencia no es el resultado de decisiones individuales, sino la consecuencia directa de entornos alimentarios moldeados por las prácticas comerciales de la industria de alimentos y bebidas ultraprocesados. Diariamente, los niños y adolescentes se ven expuestos a una oferta abrumadora de productos baratos, accesibles y promocionados de forma agresiva —como snacks, comida rápida y bebidas azucaradas— que desplazan a las opciones nutritivas y dificultan que las familias puedan garantizar una alimentación saludable.
Las consecuencias de estas dietas deficientes son graves y ponen en riesgo la salud a largo plazo de toda una generación. El consumo de alimentos poco saludables aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad y otras afecciones cardiometabólicas, como la hipertensión arterial y la glucosa elevada en sangre. Esta crisis no es solo una estadística, sino la evidencia de un fracaso colectivo en proteger el derecho de cada niño a la nutrición, y exige una respuesta sistémica y urgente por parte de gobiernos y sociedades.

Fuente: https://www.unicef.es/publicacion/informe-sobre-nutricion-infantil-2025
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