
Recientemente, el Diario de Sevilla ponía cifras a una tragedia asistencial: 75.158 niños y niñas en la provincia de Sevilla carecen de un pediatra asignado en Atención Primaria. Según el Servicio Andaluz de Salud (SAS), este fenómeno responde exclusivamente a un incontrolable «déficit nacional de especialistas» surgido de no se sabe donde. Sin embargo, como buenos conocedores de la realidad laboral en el colectivo pediátrico, no podemos aceptar esta simplificación. Estamos ante un ejercicio de ingeniería eufemística diseñado para ocultar una realidad mucho más cruda: el problema no es la falta de médicos, sino una gestión que expulsa al profesional mediante la precariedad y el desprecio económico, invitándole a sumarse al colectivo cada vez mayor de pediatras que prestan sus servicios de forma exclusiva en la asistencia privada.
1. La «invisibilización» como estrategia de gestión
Para entender la magnitud del engaño, basta observar el Contrato Programa 2025. En un alarde de cinismo administrativo, el SAS ha eliminado los indicadores específicos relacionados con la Pediatría de Atención Primaria. La lógica es perversa: si el sistema deja de medir la demora o la vacante, la deficiencia desaparece de las estadísticas oficiales. Si no se mide, no existe; y si no existe, la gestión es, sobre el papel, excelente.
A esto se suma la paradoja hospitalaria: mientras los centros de salud de la provincia se vacían, los tres grandes complejos hospitalarios de la capital (Virgen del Rocío, Macarena y Valme) concentran a más de 125 especialistas (sin contar residentes) en hospitales en los que cada vez se ingresan menos pacientes, pero hay cada vez más urgencias procedentes de cupos que no tienen pediatra. Tenemos los recursos, pero el SAS prefiere hipertrofiar el nivel hospitalario mientras condena a la Atención Primaria al desierto asistencial y gran parte de las grandes inversiones se van en construir más y más centros con más y más consultas VACIAS.
2. La realidad de la Bolsa de Empleo: El mito del mercado vacío
La narrativa oficial de «no hay pediatras» se desmorona al analizar los listados de la bolsa, que están accesibles para todo aquel que los quiera consultar. La bolsa no está vacía; lo que ocurre es que el sistema es incapaz de ofrecer condiciones que compitan con la sanidad privada o el éxodo a otras comunidades autónomas o países, y cuando se llama a un candidato y se le explica la oferta de trabajo o donde es el trabajo o cuanto le van a pagar por desplazarse al quinto pino (NADA), deciden que su trabajo en la privada, en la misma ciudad en la que viven, pagando un autónomo, con la inseguridad que conlleva de no tener un puesto fijo, les merece la pena. Seguirán esperando en la bolsa de trabajo a que les oferten los mismos complementos que ofertan a los especialistas que estén dispuestos a trabajar en hospitales «de difícil cobertura» (116, 34 €/hora más gastos de desplazamiento) y que nunca estarán tan lejos como Badolatosa. No, no nos lo inventamos. Está en la web del SAS pero no es para atender a la población que no vota: https://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/sites/default/files/sincfiles/wsas-media-sas_normativa_mediafile/2026/resolucion_0021_2026_programas_de_accesibilidad_hospitales_remotosf.pdf
Aqui pueden consultarse los listados de pediatras apuntados en la bolsa de trabajo: https://ws027.sspa.juntadeandalucia.es/profesionales/personaltemporal/bdf_listado_inscripcion.asp?id_catesp=1048&c_area_esp=000&convocatoria=2023&provisional=0
Hay que decir que sólo en la última actualización se han inscrito 128 profesionales nuevos a esta bolsa, cuyo listado puede comprobarse aqui: https://ws027.sspa.juntadeandalucia.es/contenidos/profesionales/bolsaempleo/resoluciones/20251203_pediatra_ap.pdf
Y esos listados hacen referencia a solicitudes para trabajar en Atencion Primaria, porque luego están las solicitudes en la «bolsa extraordinaria» tanto para trabajar en Hospital como en atencion primaria, lo que desmiente esa supuesta «falta de pediatras» en la bolsa: https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/sites/default/files/sincfiles/wsas-media-mediafile_sasdocumento/2026/BolsaResidentes2026_ListDefWEB_FEAPed_L.pdf
No obstante, bajo la actual política, plagada de eufemismos (ya hay un nuevo «pediatra» en … cuando en realidad no es pediatra) o directamente mentiras («no hay pediatras en la bolsa»), estos profesionales prefieren la estabilidad en entornos urbanos en la asistencia privada antes que aceptar una plaza rural que supone una quiebra económica, personal y familiar.
3. El modelo «Badolatosa»: La donación forzosa del patrimonio médico
El caso de Badolatosa ilustra por qué las plazas rurales son, técnicamente, una ruina. Para un pediatra que resida en Sevilla capital, aceptar este destino (a 131 km de distancia) no es una oportunidad laboral, es un ejercicio de masoquismo financiero.
Desglose logístico de la «trituradora» Sevilla-Badolatosa:
4. Tiritas para un corazón partío.
La respuesta del SAS, plasmada en la Resolución de 27 de enero de 2026 y el Decreto 203/2025, es un insulto a la inteligencia. Ofrecer «puntos de mérito» (de 1,8 a 3,6 por año) para cubrir estos puestos es no entender —o no querer entender— la economía doméstica básica.
Los profesionales no necesitan «puntos de sutura» simbólicos en un baremo para parchear una herida sangrante; necesitan que se cubra el coste logístico real. Mientras el complemento de penosidad no se indexe al punto de equilibrio técnico de 1,46 €/km, la administración estará pidiendo a los pediatras que financien el sistema público con su patrimonio familiar. Los puntos no pagan hipotecas, ni seguros, ni reparaciones por fatiga de materiales tras 60.000 km anuales.
De hecho, para 62 plazas ofertadas solo se han presentado 13 candidatos (probablemente vivan en esa zona), es decir, que esas plazas no son atractivas ni aunque las regalen.
5. El deterioro profesional y la pérdida de objetivos
Aceptar una plaza de estas características supone, además, el fin del desarrollo profesional. La estructura actual impone barreras insalvables:
- Imposibilidad formativa: Es inviable ejercer como tutor de residentes o innovar mientras se pierden 3 horas diarias en la carretera y se asume una sobrecarga asistencial masiva.
- Bloqueo de la Carrera Profesional: La dificultad fáctica para alcanzar los objetivos de calidad en centros saturados impide el acceso a los complementos de productividad variable (CRP), profundizando aún más el agujero económico del médico.
6. La pescadilla que se muerde la cola.
Para ir terminando, las nefasta asistencia primaria dispara las contrataciones de seguros privados y por ende, la oferta de puestos de trabajo para Pediatras en clínicas privadas en las áreas metropolitanas, que prácticamente no existían hace 40 años, con lo que la oferta en la pública cada vez ha de ser mejor para competir con las ofertas en la asistencia privada que cada vez necesita más y más pediatras, ante el deterioro progresivo de la pública.
7. Conclusión: equidad o iniquidad, esa es la cuestión.
La administración es la responsable directa de que los niños de la Sierra Sur o de cualquier otra zona rural de Andalucía tengan una atención de segunda. No faltan pediatras; sobran gestores que ignoran la aritmética básica y el principio de equidad asistencial.
La equidad exige que la inversión para atender a un niño en el ámbito rural sea superior a la de la gran urbe, compensando logísticamente a quien presta el servicio. Hasta que el SAS no abandone la retórica del «déficit nacional» y asuma una reestructuración de incentivos basada en la realidad asistencial y existencial de los pediatras (como hace con los hospitales de difícil cobertura), así como fundamentada en el irrenunciable principio de equidad (el servicio ha de ser igual de garantista en la ciudad que en el punto más alejado aunque cueste el triple) seguirá siendo el principal promotor de la precaria asistencia sanitaria que reciben 2 de cada 5 menores en Andalucía, que asegura lamentar.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos recabados en la web del Servicio Andaluz de Salud
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