La precariedad en la asistencia en el ámbito rural no es una cuestión de falta de médicos, sino de falta de respeto a los principios básicos del sistema sanitario: universalidad y equidad. Esta última conlleva, por definición, que la inversión necesaria para atender a un niño en el medio rural pueda ser muy superior a la necesaria para atender a un niño en una gran urbe.
La publicación en el BOJA de la Resolución de 27 de enero de 2026 de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS) no es más que la enésima acta de defunción de la asistencia infantil en el medio rural. Mientras la narrativa oficial de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias se empeña en repetir el mantra de la «falta de médicos», la realidad técnica es mucho más cruda: estamos ante una quiebra económica y familiar para el profesional. No faltan pediatras; sobran ofertas que exigen que el médico pague por trabajar.
La administración intenta disfrazar de éxito lo que es un fracaso de planificación. En la citada resolución, se alega una «viabilidad acreditada» basándose en un informe que constata que el número de aspirantes que superaron el examen es inferior a las plazas ofertadas. Es una falacia lógica insultante: el SAS denomina «viabilidad» al hecho de tener más sillas vacías que personas dispuestas a sentarse en ellas tras años de maltrato sistemático y de renuncias a dichas plazas por parte de los propietarios.
Puesto de difícil cobertura: Según el Decreto 203/2025, de 2 de diciembre, se definen así aquellas plazas que, tras los procedimientos ordinarios de selección y provisión, no han podido ser cubiertas (eufemismo de han sido rechazadas a pesar de haber aprobado una oposición), requiriendo un proceso selectivo específico mediante concurso para intentar garantizar la asistencia en zonas geográficamente desfavorecidas o con especial penosidad.
2. Desglose Logístico: La «Trituradora» Sevilla-Badolatosa
Para un pediatra con residencia en Sevilla, el destino en Badolatosa no es una plaza, es una ruina personal y financiera. Si tomamos como métrica el análisis para la Zona Básica de Salud (ZBS) de Estepa (a 110 km), Badolatosa eleva la apuesta al situarse a unos 130 km de distancia.
- El Robo de Tiempo: el trayecto de ida y vuelta a Badolatosa consume 3 horas y 10 minutos diarios. Al año, esto suma 733 horas perdidas en el asfalto. Para ponerlo en perspectiva de analista: esas 733 horas representan el 45% de la jornada ordinaria anual de 1.645 horas de un profesional del SAS. Es, literalmente, regalarle a la administración un mes y medio de tu vida cada año o 5 meses de trabajo como «pediatra-conductor» gratis.
- La Trituradora de Dinero: el vehículo personal se convierte en un sumidero de activos:
- Amortización Acelerada: un vehículo sometido a 60.000 km anuales tiene una vida útil residual nula en menos de cuatro años.
- Combustible y Neumáticos: el gasto operativo es masivo, agravado por el precio de la energía y el desgaste en carreteras secundarias.
- Mantenimiento: seguros mas caros en base a los kilómetros que se hacen, revisiones oficiales cada trimestre y reparaciones por fatiga de materiales que el SAS no contempla en ninguna nómina.
- La sobrecarga personal y familiar: además de lo anterior, la escasez crónica de personal suele conllevar una sobrecarga asistencial no compensada, una carrera profesional llena de obstáculos (imposible ser tutor de residentes o que te den permiso para reciclarte o hacer ningún tipo de innovación mientras sobrevives a la masificación), y la imposibilidad fáctica de cumplir unos mínimos objetivos de calidad, con lo que, para colmo no serán merecedores de los complementos de productividad variable. Todo ello conlleva además una brutal sobrecarga emocional que quema al profesional a marchas forzadas, ya que no puede atender de forma adecuada ni a su cupo, ni a su familia.
3. Matemáticas para torpes: cifras ruinosas.
Utilizando el ratio técnico de 1,46 € por cada kilómetro de alejamiento (que integra el gasto real del vehículo y el coste de oportunidad del tiempo empleado no remunerado), la proyección del Consultorio de Badolatosa es devastadora.
Impacto en la Cuenta Bancaria del Profesional
Si la plaza de Estepa (110 km) ya implicaría una sangría de 35.305 €, trabajar en Badolatosa (131 km) supone un coste real de 43.327 € anuales. Dado que el sueldo neto de un pediatra se mueve en rangos que este coste consume casi en su totalidad, no estamos ante un salario, sino ante una tasa oculta inconstitucional sobre el ejercicio de la medicina rural. El profesional no recibe una retribución; realiza una «donación» forzosa de su patrimonio para que el Sistema Sanitario pueda decir que el consultorio tiene un nombre asignado en el papel, aunque la puerta esté cerrada.
4. Crítica a la Gestión de Plazas de difícil cobertura
La convocatoria de plazas de difícil (más bien imposible) cobertura es un insulto a la inteligencia. En el Anexo II, Sección B, el SAS ofrece como «gran incentivo» una puntuación de 1,8 puntos/año los dos primeros años y 3,6 puntos/año a partir del tercero por desempeño en puestos de difícil cobertura. Es una ración de hambre para hoy y más hambre para mañana. Pretender que un profesional asuma un agujero de 43.327 € anuales a cambio de unos puntos en un baremo de méritos es no entender nada de economía doméstica para niños de primaria. Sus señorías en el parlamento cobran por cada desplazamiento que hacen a su puesto de trabajo desde su domicilio habitual; de lo contrario, sería raro ver parlamentarios del ámbito rural. Ningún punto ni ninguna medalla al mérito vocacional pagan la hipoteca ni compensan el desgaste personal, familiar y económico ocasionado por los kilómetros.
5. Tabla Comparativa de la Precariedad Agravada
| Concepto | Sevilla-Estepa | Sevilla-Badolatosa (Proyección) |
| Distancia (Ida y Vuelta) | 220 km | 262 km |
| Tiempo diario perdido | 2h 40min | 3h 10min |
| Tiempo anual robado | 585 horas | 733 horas (45% jornada) |
| Gasto anual estimado | 35.305 € | 43.327 € |
| Impacto sobre sueldo neto | Neutralización casi total | Neutralización total (Quiebra) |
6. Conclusión y Llamada a la Acción Política
Tanto el Gobierno de la Nación como los Gobiernos autonómico, deben abandonar la construcción de castillos en el aire, hechos de gomaespuma o cartón piedra, y hacer sendos cursos acelerados de economía doméstica y principios básicos de equidad en los servicios públicos. Tal vez así tomarán consciencia de que los profesionales no quieren puntos y, menos aún, puntos de sutura tras un accidente de tráfico. Desde la Ministra de Sanidad al último de los gestores sanitarios, deben enfrentarse a la dura realidad de la aritmética. No se pueden cubrir puestos de difícil cobertura con pespuntes, puntos de ganchillo y mucho menos puntos de sutura. Mientras el complemento de penosidad no se indexe al coste real de desplazamiento (el punto de equilibrio de los 1,46 €/km de distancia al domicilio al día), la Sanidad Rural seguirá siendo un páramo.
No son los pediatras, a quienes les sobran ofertas de trabajo, sino los niños que viven en zonas rurales, los que necesitan una reestructuración inmediata de los incentivos que cubran, como mínimo, el coste logístico de llegar al puesto de trabajo. De lo contrario, la administración seguirá siendo responsable directa de que los niños de Badolatosa no tengan pediatra, como otros más de 400.000 niños en Andalucía y más de un millón en España. No es vocación profesional lo que falta, sino respeto, por parte de los irresponsables políticos, al principio de equidad que, en teoría, debiera regir el sistema sanitario público.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario